Reflexión


En nuestra última entrada en este tema fascinante de las energías renovables, son varias preguntas que nos podemos hacer con respecto a todo lo que nos hemos informado;

¿Cómo será el futuro de las energías, es uso será exclusivo de renovables?

¿Qué es lo mas complejo de la transición a energías renovables?

¿A quién afectaría positivamente?

¿A quién afectaría negativamente?

 

 Si pensamos en todas estas preguntas podemos concluir que claramente caminamos con paso firme hacia un futuro en el que la energía renovable será la fuente principal de energía que consumiremos. El compromiso de la mayor parte del mundo desarrollado, junto con la amplia concienciación de la población sobre los beneficios del uso de energías renovables, sumado al esfuerzo que compañías privadas están haciendo para adaptarse al consumo de energías renovables, son sin duda las claves que nos permiten establecer e indicar que el futuro es de las energías renovables.

Frente al declive energético y los estragos ambientales, es la última esperanza que se nos queda y que nos permitirá seguir creciendo, pero ahora, de manera “limpia” y “respetuosa con el medio ambiente”. Este cambio permitirá una pequeña contribución en forma positiva a la lucha contra el cambio climático y en la transición energética hacia un modelo basado en energías limpias y sostenibles.

Cada vez más, hay señales de que la transición energética desde los combustibles fósiles hacia las fuentes de energía limpias, renovables y sostenibles va ganando más y más adeptos.

 

Quizás este modelo de negocio limpio, fiable e inteligente afecte en forma negativa a las grandes industrias que deberán sustituir su producción con fuentes contaminantes por energías limpias e intensifique la necesaria descarbonización y electrificación de la economía mundial, ya que el consumo acelerado de combustibles fósiles para la generación de energía llevará eventualmente a su escasez. Estos energéticos han sido formados durante millones de años y los estamos consumiendo a un ritmo insostenible. Afortunadamente, tenemos una fuente de energía que es inagotable: las energías renovables (ER). Por otra parte, también existe la percepción negativa social en proyectos renovables, como por ejemplo en el caso de los parques eólicos en el Istmo de Tehuantepec2, en México, principalmente por comunidades que se oponen al  uso de sus tierras, por falta de información de las compañías administradoras, por una baja compensación, por la desigualdad de beneficios obtenidos por dueños de las tierras, por contaminación de ruido y por afectaciones al paisaje, al medio ambiente y a la fauna. ).

Pero aun así este tipo de energía (ER) impactan transversalmente al desarrollo económico y al bienestar social, y globalmente, contribuyen al desarrollo sustentable a nivel mundial, ya que en  el aspecto social, se pueden mencionar beneficios como:  acceso a un mejor nivel de vida en áreas remotas y a una mejor salud debido a una menor contaminación.

En el aspecto económico, el crecimiento de las ER contribuye positivamente al Producto Interno  y a las contribuciones de un Estado y  principalmente el mayor ahorro económico se obtiene considerando los beneficios de una menor afectación a la salud y a la reducción de emisiones contaminantes.

En el aspecto ambiental, el uso de ER contribuye a la mitigación de efectos causados por las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático, además de una disminución de la concentración de partículas tóxicas en el aire, suelo y agua.

 

Por tanto solo nos falta una metodología que evalúe integralmente el crecimiento sostenible de las Energías Renovables, que provea un mayor conocimiento de las variables que las afectan, y que dé mayor seguridad a la comunidad, a los inversionistas, a los gobiernos y a la academia para generar las plataformas tecnológicas que contribuyan principalmente a reducir la desigualdad social y a la mejora de nuestro medio ambiente.




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